El hechizo de la comprensión

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Autor:Teresa Gutiérrez de Cabiedes

Hanna Arendt o cuando estar vivo no es suficiente.

Una vida que interpela. Comprender el mundo que nos rodea no es tarea fácil y para Arendt se convierte en un proceso de comprensión en el que emergen con fuerza su independencia mental. Un inconformismo y honradez intelectual de quien no está en deuda con nadie, excepto con la verdad.

Joven discípula de Heidegger, sufre su desengaño  amoroso e intelectual con el maestro. Su ambiguedad, la confusión entre convicciones y conveniencias y la falta de autenticidad de Heidegger, le alejó definitivamente de quien había sido su0308 mentor e iniciador en esta travesía.

En esos años oscuros de  Auswichtz, la lucidez de Arendt no le lleva a una desesperación existencialLo  que convirtió su mundo en un hogar habitable fueron sus relaciones afectivas.

Y este es el segundo cimiento de Arendt: su necesidad de arraigo vital. Escribiendo a uno de sus muchos y buenos amigos le diría:  la confianza es lo único que puede asegurarnos que nuestro mundo privado no sea un infierno.

En un horizonte en el que desmarcarse intelectualmente es un suicidio social…esta  mujer es más que interesante  e inspiradora.

 

Farenheit 451

Autor: Ray Bradbury

Farenheit 451: es la temperatura a la que arden los libros

Para que desaparezcan los libros, no hace falta quemarlos, sólo que la gente deje de leerlos 

Guy Montag es un bombero que en lugar de apagar fuegos, los provoca. Quema los libros porque en la sociedad en la que vive, leer está prohibido. Un mundo donde las pantallas sustituyen a la conversación, a la reflexión, a las preguntas. Un mundo donde ser feliz no es una actitud sino una obligación que se alcanza evitando pensar…¿Os suena? demasiado bien y demasiado cerca…images

Esta lúcida distopía de Bradbury se lee con asombro al comprobar que está escrita hace ya sesenta años; en la misma línea de 1984 (Orwell) y Un mundo de feliz (Huxley) describe una sociedad totalitaria que engulle a la persona. 

Sin embargo Montag, el protagonista decide hacerse con un libro y llevárselo a casa…y entonces ya nada volverá a ser lo mismo.

Recomendable a quien quiera ejercer una sana autocrítica de las adicciones ajenas y propias: las paredes-pantalla no son ciencia ficción porque las llevamos en los bolsillos.